Dr. Orlando Morales Matamoros
Ensayos: Ciencia y Tecnología

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Reflexiones Científicas y Tecnológicas

LECCIÓN INAUGURACIÓN CURSO LECTIVO U.N.A 1990

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Derechos Reservados (© Copyright) Dr. Orlando Morales Matamoros 1997, omorales@sol.racsa.co.cr


CIENCIA Y TECNOLOGÍA:
MOTOR DEL DESARROLLO Y SU VINCULACIÓN UNIVERSITARIA

La participación en este acto solemne de apertura del curso lectivo de 1990, es par mí triplemente significativo.

En primer lugar se me hace una distinción como persona y ministro designado: además, tengo la oportunidad de dirigirme a un grupo de estudiantes universitarios que acaban de introducirse en el mundo del pensamiento crítico que representa la educación superior. Por más de 25 años he sido profesor universitario, con dedicación a tiempo completo a las actividades de docencia, investigación y acción social, y por tanto, constituye este acto una prolongación de mi vida universitaria. Pero he de recordar a los presentes, curiosa y oportunamente mujeres en su mayoría, que el futuro pertenece a la juventud. Podrá ser una trillada frase, pero ustedes serán la generación de reemplazo que más adelante se incorporará en diferentes puestos de responsabilidad de la vida nacional.

Por otro lado, como futuro ministro de Ciencia y Tecnología, el segundo en la historia política del país, dado lo joven de esta cartera ministerial, siento el compromiso ineludible de comentar sobre los aportes de la Ciencia y la Tecnología al desarrollo, sobre todo con un análisis crítico acerca del tipo de desarrollo conveniente para nuestro país. También, la vinculación con el sector universitario establece un nuevo papel para el sector académico, ya que directamente lo involucra con el sector productivo del país, lo cual es un novedoso aspecto, a menudo controversial.

En el desarrollo de esta lección magistral, seguiré una secuencia lineal basada en el contenido y trascendencia de los términos. Sin embargo considero apropiado introducir primeramente el concepto de paradigma, ya que dicho término se utiliza con frecuencia cuando hay una situación cambiante, ya sea en ciencias naturales o en ciencias sociales. Thomas Ruhn en su libro "Estructura de las Revoluciones Científicas" define paradigma como un concepto universalmente aceptado, validado científicamente y que, en cierto momento, describe, explica y aún permite predecir, respecto a un determinado fenómeno natural o social.

Lo interesante es que en la evolución de las ideas humanas, los paradigmas vigentes van transformándose en paradigmas emergentes que, a su vez, con el correr del tiempo, caen de nuevo en desuso. No es raro encontrar también que en cierto momento pueden permanecer en oposición dos paradigmas, o sea dos modelos conceptuales que explican un fenómeno, hasta que a la luz de los nuevos conocimientos, la balanza se decide a favor de uno de ellos, puede emerger uno nuevo o sobreviven ambos. El caso de la naturaleza ondulatoria y corpuscular de la luz es un buen ejemplo de una situación en que la aparente oposición de paradigmas se resolvió de manera que ambos sobrevivieron, por lo que hoy se habla de la naturaleza dual de la luz.

Continuaremos el desarrollo de esta conferencia definiendo la ciencia como un cuerpo de información y leyes que explican el comportamiento de los fenómenos naturales. La mente inquisitiva del hombre le ha llevado a preguntarse por qué es el cielo azul o, por qué los cuerpos caen, como en la conocida anécdota de la manzana de Newton. En efecto, producto de la investigación pura, llamada también básica, no hay un interés de resolver un problema práctico. Sin embargo, los experimentos de Taydall a finales del siglo pasado sobre la nube azul gaseosa, y la mecánica newtoniana tuvieron muchas aplicaciones. La investigación aplicada, aunque igualmente rigurosa en sus métodos, busca la solución de un problema práctico, el control de la Liriomyza, por ejemplo, la mosquita minadora que en este momento causa estragos en los cultivos de hortalizas de Cartago.

El concepto de ciencia pura y aplicada puede tener un valor taxonómico, pero no es una realidad absoluta, dada la rica interacción entre ellas, además de que, la resolución de problemas aplicado, puede conducir a estudios o investigación pura. Podría decirse entonces que, tanto la división de investigación pura y aplicada, lo mismo que la dependencia de lo práctico sobre lo básico, son paradigmas equivocados.

De este particular podría comentar sobre los estudios de Fleckenstein en 1967, quien investigó el efecto vasodilatador de derivados de la papaverina (investigación aplicada), pero el descubrimiento de análogos químicos más potentes llevó a buscar el mecanismo de acción (investigación básica) y así se descubrieron en la membrana celular los canales moleculares regulados por cambios de voltaje. A su vez, este hallazgo dinamizó otros estudios aplicados que condujeron al nacimiento de un nuevo grupo de drogas llamadas antagonistas de calcio que hoy se utilizan como antirrítmicos, cardioprotectores y antihipertensivos.

Continuando ahora con el concepto de tecnología, debemos pensar que el conocimiento científico, producto de la investigación ya sea pura o aplicada, no da más frutos si no se continúa con un proceso que lleve a la elaboración de un producto o en alguna forma a la modificación de un fenómeno natural por la mano del hombre. Así hace la tecnología, por tanto, los descubrimientos científicos como tales no conducen al progreso ni a mejorar la calidad de vida mientras no se inserten en un mecanismo de producción de bienes y servicios. No fue suficiente, por tanto que Roentgen descubriera experimentalmente los rayos "X", sino que debió posteriormente construir el aparato (tecnología) para obtener el beneficio de contar con las imágenes radiográficas.

En este momento, a los conocimientos científicos se les lleva a la aplicación en el sentido de que rápidamente se incorporan a la producción de variados productos.

Como el conocimiento científico es universal, no importa quien lo produzca, todos podemos hacer uso de ellos, con mayor o menor adecuación a las necesidades de producción. Apenas para poner un ejemplo, aunque los Estados Unidos de Norteamérica tienen una producción científica mucho mayor que la del Japón, en este país la innovación tecnológica es más veloz y fácilmente las ideas científicas se orientan a la producción.

Volvamos ahora nuestra atención al significado de motor, ya que hemos dicho que la Ciencia y la Tecnología son el motor del desarrollo. En términos sencillos, el motor es un aparato que transforma una forma de energía en otra; aquí la palabra clave es transformación. En el caso de un motor eléctrico¸ la electricidad, electricidad es transformada en movimiento; específicamente la energía eléctrica es convertida por el motor en energía mecánica y calórica. En el aparato productivo ocurre algo similar, puesto que se requieren insumos que son transformados en productos. En efecto, al aparato productivo entra una serie de insumos a considerar: mano de obra, capital y conocimiento. En la antigüedad, la característica principal del proceso fue el uso intensivo de la mano de obra. Basta para comprobarlo tener en mente la gran cantidad de esclavos que participaban en la erección de las grande obras: la pirámides de Egipto, el templo del Rey Salomón, las portentosas vías y los acueductos romanos. Posteriormente, la producción fue intensiva en capital y se ha dicho que la revolución industrial inglesa utilizó buena parte de las riquezas de oro y plata provenientes de América. Igual ocurrió con los onerosos préstamos que de Inglaterra obtuvo Costa Rica para la construcción de los ferrocarriles, tal como relata nuestra historia patria. Los avances científicos-tecnológicos de la actualidad, claramente indican que la mano de obra todavía se utiliza pero en menor escala; aún se requiere capital, pero el insumo más importante del aparato productivo ha llegado a se el conocimiento.

En cuanto a los productos del aparato productivo, históricamente tal como lo describen los economistas, fue el sector primario el primeramente beneficiado: agricultura, ganadería, minería y extracción de los bosques. Más adelante, en estos grandes saltos históricos a que hacemos mención, se intensificó la transformación de esos productos primarios por medio de procesos de manufactura y así la industria tomó fuerza.

Sin embargo, en la actualidad es el sector de los servicios o sector terciario de la economía el que va tomando mayor fuerza y los expertos consideran que en el futuro será la comunicación y la información lo que caracterizará a un país desarrollado. Por tanto, los servicios de información y de documentación harán que los conocimientos circulen más rápidamente y se les dé mayor uso en beneficio del progreso.

Si ustedes recuerdan, en este momento la película "La Guerra de las Galaxias", han de tener presente la frase "might the force be with you", en el sentido de que la fuerza da el poder, aunque en el futuro la frase sería "might the information be with you", pues si se tiene información se tiene poder.

Hemos dicho que la Ciencia y la Tecnología son el motor del Desarrollo, pero pocas veces nos hemos detenido a pensar sobre el significado del desarrollo. En general los asociamos al crecimiento económico, al progreso, a los hábitos de consumo, a esa serie de elementos que en conjunto llamamos modernización, a la innovación tecnológica y al hecho de que tengamos más y mejores servicios. Todo esto es cierto parcialmente, pero debemos cuidarnos de que las fantasías del desarrollo nos hagan olvidar la realidad de nuestras debilidades y en que , en nombre de una modernización que no siempre se sabe a qué conduce, vendemos nuestras tradiciones y perdemos la identidad cultural.

Es fácil decir que todo lo nuevo es bueno y que lo pasado no es conveniente por el sólo hecho de ser viejo. Hace falta, modificando una frase de un conocido ensayista costarricense, "desarrollar una visión sobre el desarrollo". En efecto, nos hace falta pensar sobre le tipo de desarrollo que deseamos para nuestro país e indudablemente introducir en la discusión los elementos éticos asociados al desarrollo.

Me atrevo a señalar una serie de características deseables asociadas al desarrollo. En primer lugar, todo país desarrollado lo ha logrado fortaleciendo la ciencia y la tecnología. Como paradigma presente, el desarrollo científico y tecnológico, es el origen del desarrollo económico y del bienestar social, como las evidencias claramente apuntan. Creo oportuno enfatizar que el desarrollo económico y el beneficio social deben ir de la mano y beneficiar a todos, tal como se ha dicho: desarrollo con equidad. Debe agregarse también que ha de ser producto de un proceso democrático en que haya por tanto plena y consciente participación de la población, manteniendo la identidad cultural y basada en nuestros recursos naturales, pero con respeto a la ecología.

Debo aquí hacer dos cortas disgreciones. La inteligencia humana es el recurso natural menos explotado y el de mayor riqueza, puesto que allí está el conocimiento. A veces uno dice, aunque pareciera una frase populista, que lo mejor de Costa Rica es su gente, y lo mejor de su gente es su inteligencia. Habrá que hacer un esfuerzo en incorporar esa abundante materia gris para el despegue hacia el desarrollo.

El desarrollo también debe utilizar racionalmente nuestros recursos naturales, con respeto al patrimonio ecológico de forma tal que el desarrollo sea sostenido, sostenible y sustentable. Esto es más que un juego de palabras y haciendo uso de una licencia semántica, podrían diferenciarse como sigue:

El desarrollo ha de ser sostenido en el sentido de que se mantenga pari passu con las nuevas exigencias; sostenible en cuanto descanse sobre los recursos naturales sin agresión ecológica y sobre todo en la inteligencia y creatividad de su gente; pero ha de ser sustentable puesto que ha de ser un tipo de desarrollo en que estemos comprometidos y que dé gusto depender y participar en él. En fin, que nos cause satisfacción. Esto nos lleva a otra cuestión: todavía no hemos definido desarrollo: pero, en una aproximación diríamos que son todos aquellos componentes derivados del progreso científico tecnológico que conducen a un aumento en la calidad de vida. Por tanto, junto a desarrollo económico y riquezas materiales y aquellos servicios que nos hacen la vida fácil, también se debe dar espacio a las realizaciones del espíritu y a una vida feliz. A menudo olvidamos que somos cuerpo y alma a la vez.

Podría definirse el desarrollo como el conjunto de avances o innovaciones que llevan a un aumento en la tasa neta de felicidad humana, donde la sociedad crezca armoniosamente y dé campo a la realización de las metas personales. Tal vez hemos llevado el desarrollo a un plano cuasisentimental o a un concepto lírico, pero hay que tener presente que el objeto final de la sociedad es dotar a la persona de todas las facilidades para el desarrollo de sus potencialidades.

Veamos ahora el vínculo entre la ciencia y la tecnología que está presente en las Universidades, en relación con la producción. Consideremos un paradigma que el desarrollo y el crecimiento económico depende de fundamentos científicos que se aplican a la producción de bienes y servicios. La palabra vínculo deriva del latín vinculum, que significa atadura o lazo y en el caso que tratamos, lo usamos en el sentido de compromiso o sea el de ligadura moral. En la situación real de nuestro país, el mayor potencial científico-tecnológico descansa en las Universidades, las cuales tienen en general una pobre interacción con las empresas. Tengamos presente que el sector científico es poseedor de lo que el sector productivo necesita: los insumos científicos-tecnológicos asociados a la producción. Si bien es cierto que en otros países, la empresa privada lleva a cabo proyectos de investigación y de desarrollo tecnológico, en el caso costarricense todavía no se dan estas condiciones y por tanto se requiere de la contribución de las instituciones de educación superior. Se hace necesario entonces, involucrar a la Universidad directamente en el desarrollo, ligándola al aparato productivo, para que así académicos y empresarios actúen concertadamente. Esta interacción permitirá un control sobre la transferencia tecnológica, en el sentido de que el país puede llevar a cabo actividades de adaptación o de innovación tecnológica.

Por otro lado, las Universidades han empezado a incursionar en el nuevo rol de la venta de servicios, para favorecer la demanda en análisis y estudios que por su complejidad no se realizan en la empresa privada. Por tanto, hay ahora un nuevo paradigma referente a la participación directa del Sector Universitario con el Sector Privado o Público. Esto nos trae a relación un comentario sobre la visión de la universidad: ¿torre de marfil o empresa? Pues ni lo uno ni lo otro. Sabemos que como parte de la función universitaria se forma al país gran número de profesionales que son agentes de cambio al insertarse en el campo laboral. Se requiere sin embargo, que en la medida de sus posibilidades, la Universidad participe directamente en el proceso de desarrollo, cambiando el papel de espectador por el de protagonista. Es de esperar que dentro del profesorado universitario, algunos estén en una situación favorable, para ofrecer los servicios que se demanden y habrá otro grupo que se mantenga acrecentando la cultura científica mediante sus investigaciones de carácter teórico o básico. Por tanto, en el caso de que hubiera un científico "100% puro", dentro del esquema de autonomía universitaria y de libertad de cátedra, no sólo está en su derecho sino que su quehacer intelectual merece todo reconocimiento y tal como lo ha demostrado la historia de la ciencia, más rápido o más lentamente, dichos conocimientos podrían ser utilizados.

Fácilmente uno deduce que si bien dentro de las universidades hay profesores que por su quehacer son del tipo torre de marfil y otros orientados a la gestión empresarial, la Universidad como organismo social, aunque tenga representantes individuales de los dos tipos, mantendrá su identidad. En general sobre lo que hay acuerdo unánime es que, más que la posición taxonómica o etiqueta del tipo de investigación, lo más importante es la rigurosidad de los trabajos.

Estas relaciones consensuales entre el sector científico y el empresarial, como era de esperar, tienen ventajas y desventajas, las cuales paso a comentar:

Se considera favorable que la Universidad tome un nuevo rol de compromiso directo con el desarrollo y la producción. Esto llevará a una reactivación de la creatividad universitaria en la dirección práctica; además las vivencias en el sector extra universitario podría facilitar la adecuación curricular, de manera que el graduado se inserte apropiadamente en el mercado laboral. Sería también beneficioso para las universidades disfrutar de las facilidades que las empresas tienen, con fines prácticos para los estudiantes y, lo que es obvio, una fuente de financiamiento adicional para las unidades académicas involucradas.

Entre las desventajas inmediatas podría mencionarse el riesgo potencial de la desatención de las funciones docentes y en que, se preste menor atención a la investigación básica y a la de carácter teórico. Sin embargo, la experiencia en otros países señala que el profesor no descuida sus deberes sino que más bien enriquece sus clases con nuevas experiencias. Más peligroso sería que el profesorado universitario pierda su capacidad crítica ante el desarrollo y la actividad empresarial, pero uno esperaría que otros grupos de la academia mantenga una vigilante actitud de las nuevas relaciones universidad-aparato productivo. Se ha dicho que tal vez en el profesorado se generen tensiones debido al reparto de los beneficios, pero este es un punto fácil de solventar. Finalmente, las instituciones de educación superior deben evitar entrar en competencia con sus propios egresados. Sería un acto desleal si la Universidad se aprovecha de su potente estructura para realizar actividades que en forma privada podrían llevar a cabo los egresados. Sin embargo, uno confía en que la Universidad conservará los paradigmas presentes y se atreverá en una aventura correspondiente al paradigma emergente de compromiso inmediato con el sector productivo.

Considero que una de las formas de evitar un remoto conflicto de intereses entre el alma mater y sus graduados, es la definición del área de competencia de cada uno. Así, la universidad tendría el papel de realizar la investigación y la puesta a punto de un proceso tecnológico pero en vez de continuar con la explotación comercial, negociaría el producto de su trabajo con empresarios o grupos profesionales.

En la visión del futuro, debemos ser optimistas y fortalecer nuestro sentido de logro, pues buena parte del subdesarrollo es un problema mental. En un reciente libro, titulado "El futuro cercano y la capacidad tecnológica costarricense", se habla de una nueva etapa: el crecimiento con bienestar, usando tecnología local. Para lograrlo, la contribución del sector académico es decisiva y, afortunadamente, en el caso de la Universidad Nacional, ya se han dado los primeros pasos, por lo cual, muchos de ustedes serán participantes, actores y no meros espectadores de ese cambio, el despegue hacia el desarrollo. Pienso que, por analogía con el lema de al institución que reza "la verdad nos hará libres", no es menos cierto que la Ciencia y la Tecnología mejorarán nuestra calidad de vida.

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