Dr. Orlando Morales Matamoros
Ensayos: Ciencia y Tecnología

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Reflexiones Científicas y Tecnológicas

EXTRACTO DEL MENSAJE,
EN OCASIÓN DE LA ENTREGA DEL INFORME DE 1992,
SOBRE DESARROLLO HUMANO PUBLICADO POR EL PNUD.

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Derechos Reservados (© Copyright) Dr. Orlando Morales Matamoros 1997, omorales@sol.racsa.co.cr


 

Realmente, tal y como lo confirma el informe sobre el Desarrollo Humano y congruente con los principios doctrinarios social cristianos, el ser humano debe ser el eje central del desarrollo. Concebimos entonces que los cambios macroeconómicos y las reformas estructurales del gobierno, buscan que más tarde, u ojalá más temprano, se reviertan en beneficios hacia el individuo.

Debemos partir de que, la satisfacción de las necesidades del individuo requiere de recursos económicos. Desde el punto de vista doctrinario, el trabajo constituye, tanto un deber como un derecho del individuo, pero el trabajo en sí no constituye un factor de generación de riqueza, ya que es tan sólo uno de los factores de producción y en este momento, está orientado hacia el "conocimiento" como el factor más importante.

Posiblemente, buena parte de nuestros problemas derivan de una deficiente concepción del precepto bíblico: "Te ganarás el pan con el sudor de la frente", ya que en este momento deberá decirse: "Te ganarás el pan con el sudor de la mente"

en efecto, la manufactura que en un comienzo fue manual o muscular, y luego sinónimo de la mecanización industrial está siendo superado por las técnicas de automatización y de robótica, y por tanto, debemos hablar de mentufactura, un cuyo concepto se involucra el insumo del conocimiento. Debe alegrarnos que, en este informe sobre Desarrollo Humano, Costa Rica está dentro del cuartel superior, debido en buena parte a la inversión que el país ha realizado en materia social, tanto en la educación como en la salud, en vivienda, acueductos, etc.. Pero es importante también darnos cuenta que estamos en una fase de transición hacia el desarrollo, pero en una situación frágil, sobre todo, cuando las diferencias entre los países desarrollados y subdesarrollados se hacen cada vez mayor. En efecto, el 20% más rico de la población mundial disfruta del 82,7% de la riqueza generada; en tanto que el 20% más pobre únicamente recibe el 1,4% de los ingresos mundiales.

La situación per se es suficientemente dramática para llevarnos a tomar acciones en nuestro medio, pero es más serio cuando el informe concluye que la brecha entre pobres y ricos va ensanchándose. También, para agravar la situación, los países industrializados cada vez obtienen mayores beneficios en sus relaciones de intercambio comercial, por lo que la brecha se ensancha con los países subdesarrollados.

Por tanto, se corre el riesgo de que en nuestro planeta puedan llegar a coexistir dos mundos: el de los seres humanos y el los humanoides. Estarían representados los seres humanos por aquellas personas que disfrutan de los beneficios de la cultura y que tengan una calidad de vida que les haga disfrutar de los bienes y servicios, que les permitan un modo de vida digno. Serían los humanoides aquellas persona con rasgos biológicos de Homo Sapiens, pero con tales diferencias culturales, que limitan su participación como ciudadanos del mundo.

El desarrollo entonces, ha de ser paramétrico y buscar el crecimiento económico con desarrollo social, dentro de una estrategia sostenible en relación con el ambiente y arraigada en nuestras tradiciones. Pero también ha de existir una ética del desarrollo que impida las sumas millonarias gastada en investigación y desarrollo de armamentos y en la aniquilación del propio sujeto del desarrollo: el ser humano. Ya que la pobreza de las naciones tiene diversas causas, es valiosa la observación de que los bancos internacionales y la deuda externa contribuyen a mantener las diferencias persistentes entre naciones ricas y pobres, resultando irónico que los mercados internacionales sigan siendo restrictivos y proteccionistas para los productos de los países desarrollados y que tales barreras representan 40 mil millones anuales que dejan de percibir los países pobres.

El informe también enfoca la dependencia característica de un sector que depende de los productos primarios e insiste en la necesidad de invertir fuertemente en capital humano para tratar de reducir la brecha con los países industrializados. La apertura de mercado parece que no ha beneficiado a los más pobres por las siguientes razones, que textualmente se transcriben: "¿Como es posible que semejantes disparidades persistan e incluso que se acentúen? ¿Por qué los mercado mundiales no parecen haber beneficiado a los más pobres? El informe identifica dos razones principales:

En primer lugar, allí en donde el comercio mundial es completamente libre y ABIERTO -como sucede en el caso de los mercados financieros-, por lo general funciona en beneficio de los más fuertes. Los países en desarrollo ingresan al mercado en calidad de socios desiguales y salen con recompensas desiguales.

En segunda instancia, precisamente en aquellas áreas en DONDE es posible que los países en desarrollo tengan una ventaja competitiva -como en manufacturas de utilización intensiva de mano de obra y exportación de mano de obra no calificada-, las reglas del mercado se cambian con frecuencia con miras a evitar la competencia libre y abierta.

Como cada informe se concentra en un tema importante y este año el informe examina el desarrollo humano en un contexto internacional voy a permitirme mencionar brevemente dos de las cinco grandes conclusiones:

1) El crecimiento económico no mejora automáticamente a las personas, ni en sus propias naciones ni a escala interna.

La disparidad entre naciones es muy marcada y en la actualidad es de por lo menos ciento cincuenta veces, habiendo doblado en el curso de los últimos años, si comparamos el ingreso del 20% más rico con el 20% más pobre.

En los países más pobres el acceso al crédito, el capital, la tecnología y otros insumos de producción es limitado y le lleva a que participe apenas el 20% de la población más pobre con el 1% del comercio internacional. Los pobres, salvo que se les ayude en forma permanente y eficaz irán quedando por fuera del mercado.

Pero los autores dicen: "Las disparidades internacionales que se observan en indicadores de supervivencia humana básica (educación primaria, esperanza de vida, mortalidad infantil y de niños menores de cinco años) han DISMINUIDO considerablemente en los últimos tres decenios. Sin embargo, las disparidades en tecnología y en sistemas de información han tendido a ensancharse. Los países del norte tienen, sobre una base per cápita, nueve veces más científicos y personal técnico, una razón de matrícula escolar terciaria casi cinco veces superior y 24 veces más inversión en investigación tecnológica. También cuentan con una infraestructura de comunicaciones muy superior, con 18 veces más conexiones telefónicas per cápita, seis veces más radios y ocho veces más periódicos. El acceso a la tecnología se protege con especial cuidado. Y en la competencia internacional, esta ventaja en materia de tecnología e información constituye un factor determinante".

2) Los países ricos y pobres compiten en el mercado internacional en calidad de socios desiguales

Si se pretende que los países en desarrollo compitan en un mayor pie de igualdad requerirán inversiones masivas en capital humanos y desarrollo tecnológico.

Los países pobres, no solamente tienen mercados internos limitados y pocos bienes y servicios para comercializar, sino que dependen de la exportación de bienes primarios y a esta deficiencia estructural, se suma el débil comercio de los países en desarrollo.

Señalan los autores un fenómeno que está tomando lugar y es que la reducción de los productos de exportación no guarda paso con deudas contraídas, y por tanto se da la paradoja de que mientras más pagan los deudores, más deben.

Se cita como debilidad a los países en desarrollo, una situación que nos inherente ni inevitable, pero que exige diversas inversiones de capital humano para superar sus deficiencias y fortalecer su posición en mercados internacionales, con un doble desafío: "Ampliar el nivel básico de desarrollo humano y concentrar energías en áreas más avanzadas". Por tanto la formación de recursos humanos en carreras científicas y tecnológicas y a nivel de posgrado, es un imperativo.

En palabras de los autores resulta importante transcribir el siguiente párrafo: "como lo sostuvieron los dos primeros informes de desarrollo humano, la prioridad otorgada a satisfacer necesidades humanas tan esenciales como la educación básica y la atención médica primaria no debe cuestionarse. Ninguna pirámide invertida de formación de capital humano podrá ser nunca estable. Pero los países en desarrollo deberán trascender las preocupaciones básicas de supervivencia humana e invertir fuertemente en todos los niveles de formación de capital humano, sobre todo en capacidades técnicas y administrativas, a menos que los países en desarrollo adquieran un mayor control sobre la creciente "industria del conocimiento", permanecerán por siempre rezagados en la producción de bajo valor agregado.

Resulta afortunado que en nuestro país estén despertando a estas nuevas ideas mediante el fortalecimiento de la investigación científica, articulada con el desarrollo tecnológico y la producción industrial, para lograr comercializar productos con mayor valor agregado.

Es conveniente aclarar que por formación de capital humano se entiende no sólo el promedio de años de escolaridad que está entre los 10 y 12 para países más ricos, pero que en Costa Rica alcanza apenas poco más de la mitad o sea de 6 años pero también incluye el concepto de capital humano los siguientes parámetros:

Porcentaje de Científicos (respecto a la población total)

Científicos y Técnicos involucrados en investigación y desarrollo. (Por cada 1000 habitantes)

Gastos en Investigación y Desarrollo, como porcentaje del Producto Nacional Bruto.

Graduados en Educación Terciaria, como porcentaje de grupo de edad correspondiente.

Porcentaje de graduados en Ciencias. (Del total de universitarios egresados).

Véase entonces cómo parte de nuestra frágil situación económica son los deficientes parámetros en Ciencia y Tecnología, que involucra tanto inversión en capital humano como la presupuestación global en esta área.

En apoyo a la gestión que ha llevado a cabo el Ministerio de Ciencia y Tecnología, coincide el informe en que no es posible alcanzar ventajas competitivas en tratados de libre comercio y así mejorar la calidad de vida de la sociedad, sin fortalecer ciencia y tecnología con la producción, transcribiré el siguiente párrafo:

"el informe concluye que los países en desarrollo requerirán inversiones masivas en capital humano a fin de poder entablar relaciones comerciales sobre una base más equitativa, ya que los conocimientos y la maestría de nuevas tecnologías constituyen hoy en día la mejor ventaja competitiva de un país".

Ya estamos suficientemente atrasados en la carrera hacia el progreso como para detenernos en varias disquisiciones, ya es hora de que la Ciencia y la Tecnología reciban el apoyo presupuestario que necesitan y así participe Costa Rica de la revolución científica y tecnológica que está conmoviendo la humanidad. "Mañana puede que sea demasiado tarde".

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